jueves, 16 de diciembre de 2010

Never say never


El cielo era oscuro y solitario, viviendo la soledad de una noche sin luna, la frialdad de no ser alumbrada con los plateados rayos del ser celeste, cómplice de la luna, para variar, la noche estaba sola en ese campo de batalla, sin los fieles cómplices de la luna, los pequeños astros plateados, guías de miles, las estrellas. Ese noche solo era un lienzo negro. Pero era compartido por millones de ojos que se tomaban unos segundos de su tiempo para dirigir su mirada hacia el manto que recaía en ellos.

"Tal vez cambiando los actos, las consecuencias cambien, pero eso ya era muy tarde, yo no podía volver al pasado, por más que lo deseara, no es posible, tal vez soy inmortal, un demonio, en un mundo lleno de ellos, pero al final voy siendo más humano que la mayoría de los que sí lo son, hay tantas cosas que quiero cambiar, pero no puedo, ella tomo la decisión final, lo enlejió a él, por más que me duela admitir él era mejor que yo, él si la merecía".
Su viaje no tenia rumbo fijo, solo tomo las llaves del coche y salió de ahí, por más que deseara quedarse, no lo haría, solo sufriría, viéndolos realizar su vida, solo ellos, él no estaba en sus planes.

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Stefan sabía lo que Damon sentía por Elena, pero no quería admitirlo, tenía miedo de que admitiéndolo el tomaría ventaja, él la amaba, los dos lo hacían, pero solo uno ganaría, sabía que Elena la profería a él, pero ella no conocía las alternativas, tal vez si la conociera, su decisión cambiaria.
 -En que piensas – dijo tomándolo de la mano sacándolo de sus pensamientos.
-En Damon – respondió ausentemente.
-Lo extrañas – no le pregunto lo afirmo, lo conocía bastante bien, para saberlo – volverá, siempre lo hace, aunque a él le cueste admitirlo, también te extraña.
-No estés tan segura – dijo mirando sus manos entrelazadas.
-Si lo estoy, él sufre, se nota en su voz – le dijo regalándole una sonrisa inocente
-¿Cómo lo sabes? ¿Has hablado con él? – pregunto un poco integrado y preocupado.
-Claro ha estado llamándome todas las mañanas desde que se fue.
Stefan se tenso al escuchar esas palabras, ¿él la llamaba?, al parecer aun lejos luchaba por ella, lo había subestimado.
-¿Qué te ha dicho? – le pregunto en un tono tranquilo, aunque por dentro estaba ansioso.
-Nada de hecho, hemos hablado de trivialidades, llegamos a ponernos a ver una serie juntos, claro él donde sea que este y yo en mi habitación, nos burlamos de las malas actuaciones del los actores – le contesto Elena con un extraño brillo en los ojos.
-Porque no me lo habías dicho – le dijo mirándola a los ojos, serio.
-Pensé, que lo sabías, no ha hablado contigo pensé que lo hacía, además cada que hablamos de él tu evades el tema como puedes – dijo intrigada y enojada por su repentino cambio de humor – que pasa Stefan, y no me digas que nada, se que algo ocultas y te está volviendo loco, quiero saberlo.
-Elena, Elena, no regañes a mi hermanito – dijo Damon desde el marco de la puerta.
Ella no pudo resistir el impulso de correr asía él, aunque le costara admitirlo lo extrañaba y mucho, Stefan miraba la escena contrariado y triste. Damon inmediatamente de ver a Elena acercarse a él fue a su encuentro tomo su delicada cintura en sus manos y la estrecho contra él, no pudo resistir la sonrisa que apareció en sus labios, pero inmediatamente que miro a su hermano su rostro cambio a un desafiante mientras le acariciaba el cabello a Elena que era absorta a lo que pasaba entre los hermanos Salvatore. Stefan se encontraba enojado, sabía que Elena apreciaba su hermano pero con esta efusiva bienvenida se dio cuenta de que era demasiado, más de lo que hubiera deseado.

-No vulvas a irte, y menos sin despedirte – le reprendió ella aun abrazándolo.
-Me quedare tanto como quieras – le contesto mirando a Stefan con una sonrisa malvada en el rostro, al final decidió que lucharía por el amor Elena, y que haría todo lo posible para quedarse con ella.



Stefan salió de la habitación para darles “privacidad” pero la realidad era que no podía soportar ver como el amor de Elena se le iba de las manos…

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Sueños

Los sueños se desvanecen con el paso del tiempo, se decoloran o se trasformar, no todos tienen las mismas motivaciones, para él solo había una que no podía dejar, y era sobrevivir, sobrevivir en este mundo caótico e hipócrita, él con todo lo que ha vivido, sabía muy bien cómo hacerlo, él nunca hubiera imaginado que pequeñas cosas como esas pondrían su mundo de cabeza, nunca pensó que aquella insignificante humana cambiaria tantas cosas en su existencia, porque él no estaba vivo, solo existía, un demonio para algunos, un dios para otros, pero casi siempre un humano raro para la mayoría, hoy en día su existencia ha quedado olvidada como mitos en libros antiguos o en la mente retorcida de algunos individuos.
El tiene un amigo indispensable,
que nunca por nada del mundo permitiría que le sucediera algo,
personas sin un claro significado de las cosas es un simple trozo de madera,
para él,
era más que eso,
ha estado a su lado por más de un siglo y es su tesoro más preciado.